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martes, 2 de octubre de 2012

Watson y las criticas al conductismo

A veces es bueno volver a entrar en blogs que hace mucho que no consultas, lo que sigue lo he tomado tal cual de el blog de Nadia una argentina de Buenos Aires que ya debe de haber terminado sus estudios de psicología en la UADE. 
Me ha llamado la atención y sorprendido gratamente, intuyo que Nadia por motivos personales o profesionales no le puede dedicar mucho tiempo a su blog y las entradas son en su mayoría muy breves, pero eso le da un calidad especial que me ha agradado mucho. No es que llegue a la calidad de los haikus pero si acerca bastante a los aforismos y tiene bastante de refranes a la manera de Sancho Panza. Ya nos gustaría a muchos estar a la altura de conocimientos de psicología como Sancho Panza sobre refranes, al que Don Quijote no le reprochara que les dijera sino que los ensartarse unos con otros sin venir a cuento. 
Un saludo a Naira desde la lejana y ahora bastante tormentosa Valencia.

Desde su iniciación en 1912, el conductismo debió soportar muchas críticas. 

El conductismo, se proponía aplicar al estudio experimental del hombre, los mismos procedimientos, y el mismo lenguaje descriptivo, que los investigadores habían empleado con éxito durante mucho tiempo en el examen de animales inferiores al hombre. El conductismo, consideraba que el hombre es un animal distinto de los demás solamente en la forma de comportarse. 

Watson cree que esta enunciación fue la causa de las críticas recibidas y en la introducción de su libro dice: “Los seres humanos no gustan ser clasificados junto a los otros animales. Están dispuestos a admitir que lo son, pero también ‘algo más’. […] Este ‘algo más’ involucra cuanto se cataloga como religión, vida futura, moral, amor a los hijos, padres, patria, etcétera. El crudo hecho de que el psicólogo, si quiere proceder científicamente, habrá de describir la conducta del hombre en términos no diferentes de los que utilizaría para la conducta de un buey destinado al matadero, apartó del conductismo a muchos espíritus tímidos, y aún hoy los mantiene alejados.” 

Bibliografía: 

Watson, J. B. “El Conductismo”. Introducción. Ed. Paidos. Pág. 16 y 17.

miércoles, 1 de agosto de 2012

El conductivismo de Watson

Fuente original: Psicología Contemporánea de J. Vicente Viqueira.

La única corriente, dentro del objetivismo psicológico, que tiene importancia hoy día es el conductismo, creado por el norteamericano Watson, y que se halla muy extendido en su país de origen. Se llama así porque la investigación, según él, debe dirigirse no a la conciencia, sino a la conducta (Behavior) de los seres animales. 
En el conductismo debemos considerar dos aspectos: por una parte, la crítica de la psicología introspectiva y, por otra, sus concepciones propias. Como las segundas están condicionadas por la primera, es preciso, antes de nada, considerar dicha crítica. Erróneamente, hay que tenerlo en cuenta, confunde, al llevarla a cabo Watson, la psicología introspectiva con toda la psicología anterior a la suya. Sin embargo, después de los capítulos anteriores, será claro que la psicología introspectiva es sólo una dirección de la actual psicología. Es más; precisamente, como hemos indicado varias veces, W. Wundt mismo miraba con desconfianza a la introspección y ante todo deseaba basarse, en su psicología, en los datos experimentales. Pasemos después de esto a la crítica. 

La introspección es estéril, dice Watson, y sólo lleva a una serie de «cuestiones especulativas e inútiles que no pueden someterse a una confirmación experimental». En la demostración de esta tesis, Watson afirma: 1.º, que la psicología introspectiva (incluso la experimental) en los cincuenta años que lleva de vida ha fracasado, pues no ha logrado más que hacer populares ciertos términos, como memoria, fantasía, etc.; 2.º, que sólo en los casos de mayor objetividad, es decir, en la psicología aplicada, se ha tenido éxito. Ahora bien; en cuanto al primer argumento, es evidente que los hechos muestran lo contrario, pues lo que hoy sabemos de la vida mental es mucho más que lo que sabíamos antes, aunque este saber no pueda ser aplicado siempre ni traducido en fórmulas matemáticas o recetas. Recordemos en este respecto el dominio de los procesos de memoria, donde las investigaciones han comenzado hace mucho menos de cincuenta años. El negarlo, o es meramente arbitrario, o denota un total desconocimiento de la historia de la psicología. En cuanto al segundo argumento, nos remitimos a lo que se expuso en el capítulo III, al hablar del influjo de W. Wundt. Fue la psicología experimental y a veces introspectiva, y no ninguna otra distinta de ésta y de un mayor carácter objetivo, la que ha contribuido, sirviendo de base, a la creación de la pedagogía experimental de Meumann, de la psicología del testimonio de Stern y de las escalas métricas de la inteligencia de Binet. 
No ha sido, pues, de ninguna manera estéril la labor de la «psicología tradicional», como Watson pretende. Tanto teórica como prácticamente, su fecundidad se ha mostrado grande. Por otra parte, no son motivos meramente científicos lo que llevan a negarlo a Watson, sino una exagerada tendencia practicista que quiere llegar a fórmulas capaces de ser aplicadas y que para ello pretende saltar por cima de todas las dificultades. Pero cabe preguntarse: ¿de dónde pueden salir estas fórmulas que nos permitan conocer la conducta de los sujetos e influirla, si no es del análisis de la vida psíquica? Watson no lo cree así, y debemos ver ahora cómo procede. Pasemos por lo tanto a la parte positiva, afirmativa, del conductismo. 
La psicología se ha de dirigir, pues, no al examen introspectivo del espíritu, sino al estudio de la conducta de los seres vivos. Ésta se halla constituida por las reacciones del sujeto ante los estímulos del medio, y dichas reacciones han de entenderse sólo fisiológicamente. Además, la conducta no se reduce a la actividad del sistema nervioso que forma sólo un momento en ella, sino que incluye todo el ser vivo, lo que, naturalmente; ya se presuponía en el concepto de reacción. Este punto de vista separa al conductismo de Watson de la psicología objetiva o reflexología de Bechterew. 
Sin embargo, intercaladas entre el comienzo y el fin de la reacción parecen hallarse la imagen y la emoción, es decir, procesos centrales, tan sólo constatables por la conciencia. Es de notar que Watson no se preocupa en este caso, como se ve, más que de la imagen (16) y la emoción. Ahora bien; dichos estados, dichos procesos centrales, tienen como correspondiente en el dominio fisiológico una determinada reacción periférica, y no un estado central cerebral. No existen, pues, procesos centrales. Al mostrarlo, se lanza Watson por fantásticos caminos. La imagen y los procesos de ideación se reducen, según él, al pensar, y el pensar al pensar hablando, y de aquí, fisiológicamente, a movimientos de la laringe. Así, pues, el análogo fisiológico conductista de la ideación y de la imagen son los movimientos de la laringe. En cuanto a la emoción, se reduce, del mismo modo, a contracciones y distensiones de los órganos genitales; son, pues, las emociones en su origen, todas eróticas. A estas formas de conducta, de reacción, que se presentan como cambios motores a primera vista no apreciables, llama Watson conducta implícita, y conducta explícita a aquella consistente en movimientos aparentes del individuo. Claro que aquí, a pesar de todas las protestas, se procede partiendo de la introspección: pero, por desgracia, de una introspección burda y vulgar. Pruebas de que toda la vida mental se reduce a conducta explícita e implícita, no se encuentran en Watson; sólo sí indicaciones tomadas de las concepciones psicológicas corrientes, es decir, aprovechadas de la psicología tradicional (17). 
En cuanto a la conducta, se halla determinada por lo que el individuo trae en su organización por herencia (lo hereditario) y por lo que logra en su vida (hábito). De aquí surge todo el campo de investigación del conductismo. En relación con esto, debemos hacer notar que, según Watson, el conductismo estudiará la conducta de todos los seres vivos, y no sólo la del hombre, como hasta ahora lo ha hecho la psicología atada por los prejuicios de la introspección que sólo podría dar por resultado una psicología humana. En todo caso, cuando se trataba de construir la psicología animal, se partía de la psicología humana. Ahora bien; el conductismo procederá de otra manera. Primero se dirigirá al estudio de la conducta animal, que indagará libre de antropomorfismos, y partiendo de esta conducta más simple, tratará después de entender la conducta humana. En realidad, esto ha llevado a Watson a construir una psicología animal y a dejar a un lado la psicología humana. Así su libro capital (18) es, pura y simplemente, un tratado de psicología genética animal. Esta tendencia se pone de relieve en sus métodos, basados, en lo capital, en dicha rama de la psicología. 
Ya se indicó el interés práctico del conductismo. Los fines que persigue, según Watson, son eminentemente fines técnicos. Si conocemos la conducta de un animal o de un hombre, los factores que la originan y modifican y en qué medida y sentido la modifican, estaremos en condiciones de guiar u orientar esta conducta en el sentido que creamos oportuno. Precisamente el conductismo pretende damos el antedicho conocimiento de la conducta y sus factores, y ser así una sólida base para una psicotecnia, para una técnica del influjo sobre los hombres, pues de la aplicación al mundo animal no parece preocuparse Watson. Esta psicotecnia nos dará reglas para regular la conducta humana en todas sus esferas y será, por consiguiente, el último fin adonde se dirijan las investigaciones conductistas (19). 

  • (16) «El obstáculo más serio en el camino para un paso libre del estructuralismo al conductismo es la sensación de origen central, la imagen. Si el pensar procede en términos de sensaciones de origen central, como mantienen la mayoría de los psicólogos estructuralistas y funcionalistas, debemos admitir que existe una limitación seria en el método del conductismo. La imagen, desde Galton, ha sido el sostén interno de la psicología basada en la introspección.» WATSON, Behavior, pág. 16. 
  • (17) Argumentos en contra de la imagen tomados de la psicología: 1.º, intento de Woodworth, Thorndick y otros de mostrar que hay pensar sin imágenes y sin procesos de origen periférico; 2.º, fracaso de los métodos objetivos para determinar el tipo de imaginación; 3.º, intentos, aun de los estructuralistas, de reducir los procesos llamados superiores del pensar a grupos de oscuros procesos orgánicos (WATSON, Behavior, pág. 18). En la emoción declara sin más aceptable la reducción de la emoción a sensaciones orgánicas, intentada por Stumpf. 
  • (18) Behavior, An lntroduction to comparative Psychology. 
  • (19) VVATSON, Psychology as the Behaviorist views it (Psychological Review XX, 1913, 1581, págs. 167-187).

domingo, 30 de enero de 2011

J.B Watson: Fundador del conductivismo


John Broadus Watson (Greenville, 9 de enero de 1878 - Nueva York, 25 de septiembre de 1958) fue un psicólogo estadounidense fundador del Conductismo. Fue uno de los psicólogos americanos más importantes del siglo XX, conocido por haber fundado la Escuela Psicológica Conductista , que inauguró en 1913 con la publicación de su artículo La Psicología tal como la ve el Conductista".
Es célebre la frase, que el mismo admitió como exageración, en la que sostiene que tomando una docena de niños cualesquiera, y aplicando técnicas de modificación de conducta, podría conseguir cualquier tipo de persona que deseara: “Dadme una docena de niños sanos, bien formados, para que los eduque, y yo me comprometo a elegir uno de ellos al azar y adiestrarlo para que se convierta en un especialista de cualquier tipo que yo pueda escoger -médico, abogado, artista, hombre de negocios...- prescindiendo de su talento, inclinaciones, tendencias, aptitudes, vocaciones y raza de sus antepasados”.

jueves, 27 de enero de 2011

Miedo Condicionado: Little Albert (J.B Watson)


El experimento del "Pequeño Albert" es una demostración empírica del procedimiento de condicionamiento clásico realizada por John B. Watson y su colaboradora Rosalie Rayner, en la Universidad Johns Hopkins. Según describen Watson y Rayner (1920), los objetivos de este experimento eran:
  1. ¿Puede condicionarse a un niño para que tema a un animal que aparece simultáneamente con un ruido fuerte?
  2. ¿Se transferirá tal miedo a otros animales u objetos inanimados?
  3. ¿Cuánto persistirá tal miedo? No lo sabremos hasta finalizar el experimento.
Se seleccionó a un niño sano de nueve meses, Albert, para el experimento. Se lo examinó para determinar si existía en él un miedo previo a los objetos que se le iban a presentar (animales con pelo), examen que fue negativo. Sí se identificó un miedo a los sonidos fuertes (como el producido al golpear una lámina metálica con un martillo fuertemente). El experimento inició cuando Albert tenía 11 meses y tres días.

martes, 11 de enero de 2011

Miedos condicionados: El pequeño Albert


El experimento del "Pequeño Albert" es una demostración empírica del procedimiento de condicionamiento clásico realizada por John B. Watson y su colaboradora Rosalie Rayner, en la Universidad Johns Hopkins. Se seleccionó a un niño sano de nueve meses, Albert, para el experimento. Se le examinó para determinar si existía en él un miedo previo a los objetos que se le iban a presentar (animales con pelo), examen que fue negativo. Sí se identificó un miedo a los sonidos fuertes (como el producido al golpear una lámina metálica con un martillo fuertemente).
El experimento inició cuando Albert tenía 11 meses y tres días. El diseño era presentarle al pequeño Albert un objeto de color blanco y al mismo tiempo un ruido fuerte (golpeando una barra detrás de la cabeza del niño). Después de varios ensayos, el niño sollozó ante la presencia de una rata, y luego mostró generalización del estímulo ante bloques, un perro, lana, un abrigo, etc.